lunes, 11 de noviembre de 2013

Qué Pena Tu Comentario

Varias semanas han pasado ya del "¿cuánto cobraría Roxana Miranda por hacer el aseo en mi casa?", ese desafortunado comentario publicado por el cineasta Nicolás López en la red, haciendo mención a la candidata presidencial del partido Igualdad, y no obstante el exabrupto continúa generando coletazos. Tantos, que inspiran la redacción de este artículo. A estas alturas, uno no deja de plantearse la pregunta que se suele recordar en este tipo de casos: qué se le estaba pasando por la mente al sujeto para publicar una sentencia tan desatinada.

Y es que tratándose de una persona que proviene del mundo de la cultura y el arte -y el cine lo es, aunque se insista en que también constituye una fuerte industria-, nadie se espera que busque hacerse notar con un escupitajo tan elemental y matonesco, cuyos índices de creatividad además son nulos. Lo peor, que encierra una actitud de desprecio con caracteres clasistas. Estamos de acuerdo en que Roxana Miranda es un ingrediente pintoresco y extravagante en estos comicios electorales (no el único de cualquier forma), al tratarse de una pobladora y simple ama de casa que llega de la mano de un movimiento que parte de un hecho muy puntual como es solicitar una solución a las deudas domiciliarias de las casas entregadas por el Estado (que en ciertas ocasiones es una realidad muy dramática donde es posible, por el sistema de dividendos empleado en Chile, encontrarse con situaciones de usura), tema que a pocos les importa porque los demás suponen que se trata de un asunto relacionado con los barrios marginales repletos de gente que no quiere trabajar conformándose con las regalías otorgadas por ese mismo aparato público contra el que protestan, aparte de ser el sitio desde donde emergerían los odiosos delincuentes. Sin embargo, el injustificado ataque de López se produce después de que el comando de esta mujer difunde una fotografía que muestra a la susodicha sentada frente a una máquina de coser terminando el traje que iba a utilizar en el debate que se aproximaba. Podría haberle solicitado un presupuesto para diseñar el vestuario de su próxima película, y todos, incluyendo la aludida, habrían quedado felices.

Desconozco si López ya tiene decidido por quien votará este diecisiete de noviembre, así como ignoro las causas que lo condujeron a transformarse, siquiera por un momento, en Fele, el bravucón de su filme "Promedio Rojo". Sin embargo, es interesante notar que, más allá de las mayoritarias voces de condena a este exabrupto, existió un no despreciable puñado de personas que aplaudieron al cineasta a través de las redes de internet incluso añadiendo más alusiones burlescas cada cual más vulgar. Tales entusiastas tienen un punto en común entre ellos: son partidarios de Michelle Bachelet, la representante de la reciclada -y jamás renovada- Concertación, quienes se hallan en una situación de éxtasis a causa de las encuestas que le asignan a la oblonga ex mandataria un triunfo aplastante que de paso erradicaría la posibilidad de una segunda vuelta. Tan seguros se encuentran de que será así, que no trepidan en exhibir un engreimiento insoportable frente a una rival que en su mejor exposición no superará el uno por ciento de los sufragios. Quizá porque temen que esa ínfima cantidad de escrutinios les amague la victoria a último momento, y los obligue a aterrizar su orgullo; o debido a que en la privacidad notan que un ama de casa oriunda de un arrabal es capaz de exponer de mejor manera asuntos que ellos han atribuido como sus propias banderas de lucha, por lo que en teoría debieran ser finalmente seguidos por ese mismo sector social del que se levanta esta contrincante que fuera de todo cuenta con una opinión independiente. Más aún: algunos olvidan que están agrediendo a una mujer, excusa de la que se valieron cuando a comienzos de año su privilegiada recibió un salivazo en pleno rostro, durante un mitin.

¿No estaremos presenciando una condena contra una "rota sublevada"? De hecho los ataques de los partidarios de Bachelet hacia Miranda se reducen a una serie de prejuicios que los patrones de antaño exponían acerca de las masas más modestas. Desde que no le ha trabajado un día a nadie hasta que huele mal. En ambos casos, se trataba del temor frente a quien, debido a su género y condición social, debía mantenerse callada y sumisa ante los brazos paternales que le aseguran que si actúa así será mejor para ella, ya se trate de inculcar temor o vanas esperanzas.

viernes, 1 de noviembre de 2013

En Su Propia Feca

Se veía venir lo que finalmente le ocurrió a Emilio Sutherland y su espacio televisivo "En Su Propia Trampa". Y no porque en este país los delincuentes tengan derechos mientras las personas honradas deban vivir entre cercas, como les gusta vociferar a los histéricos de siempre. Es simple: un programa que insiste en menoscabar a personas comunes y corrientes tachádolas de delincuentes, aún sin tener pruebas para acusarlos, tarde o temprano cae en una estratagema que finalmente motiva acciones en su contra, tanto porque el desmedido correlato de fuerzas desencadena de manera irremediable situaciones de abuso de parte del más fuerte -que se atribuye el mandato de encauzar al débil aunque éste no lo quiera-, como porque la humillación hacia el contrincante siempre genera una conmiseración  en el espectador, quien siente que se halla frente a una injusticia.

El formato de "En Su Propia Trampa" remite a los antiguos programas de cámara escondida, sólo que en este caso el objeto de la broma es alguien despreciado -o que los propios creativos del espacio buscan que sea reprobado- por la comunidad. Por ello, en lugar de recibir premios y vítores por parte de quienes se habían reído a costa de él, ahora el afectado se ve obligado a aceptar un doble escarnio. El humor, mientras tanto, juega su propio rol esencial. Dado que los chivos expiatorios son sujetos que cometen delitos de poca monta, por los cuales es probable que nunca recibirán una pena de cárcel, entonces resulta justo y necesario (remitiéndose a los márgenes conceptuales delimitados por el proceder de quienes dirigen la producción televisiva) someterlos a un castigo extra judicial, que no traspase, eso sí, las barreras que la misma legislación permite. Es ahí donde la burla descarnada adquiere una vital importancia. Ya que la carcajada, al ser tratada en sus significaciones más simples, aparece como antónimo de la seriedad, condición imprescindible si se busca encauzar o condenar a una persona. Eso y el carácter de farándula que muestra el programa dejan al individuo con pocas opciones de argüir una defensa, toda vez que la sociedad emplea la risa y él suele ser catalogado de antisocial.

Por otro lado, las mismas estructura y característica de esta propuesta la limitan a enfocarse en los pobres diablos y a carecer de un mecanismo que sea capaz de enfrentarla a peces más gordos. Y no me refiero a los "ladrones de cuello y corbata" que sus detractores piden que Sutherland y su consorte ausculten. Sino a aquellos integrantes del hampa común que cometen delitos más graves, como los homicidas, los abusadores sexuales o los traficantes de drogas. Está, desde luego, el factor miedo. Pero además influyen las restricciones propias de un formato donde se tiende a insistir en el humor matonesco y segregativo. Una acción negativa de "mayor connotación social" de modo irremediable requiere un trato más serio, pues entre otras cosas, está la posibilidad de que las propias víctimas del desafuero se sientan igualmente ofendidas. Fuera de que aquí la burla puede ser vista como una visión banal de un suceso que para muchos componentes de la opinión pública no es para la risa. Entonces, el consuelo es remitirse a abusar de los menos afortunados -incluso en el contexto de la escoria humana- llegando al extremo de inventar o mostrar comportamientos absolutamente legales como delitos -por ejemplo, el llamado falso cura o las espiritistas fraudulentas- o de efectuar acciones contra un menor de edad que rayan en el secuestro y el maltrato.

Es cierto que hay víctimas de robos callejeros a quienes se les debe una explicación, y carteristas y ladronzuelos que tal vez merezcan una lección. Sin embargo, eso debe venir de parte de la justicia. No sólo de la formal, sino de una concepción en tal sentido que emane de la misma sociedad que hoy procede de manera irracional, no por la decisión libre de sus componentes, sino a través de la influencia de un espacio televisivo. Y eso comenzará a ocurrir, cuando, entre otros procedimientos, se deje de esconder la impotencia generalizada cometiendo abusos contra los más desposeídos, ya se trate de pobres simples o de delincuentes pobres.

miércoles, 23 de octubre de 2013

El Cerdo de Antioco Epífanes

Cansa ver a Benjamin Netanyahu insistir en cada foro internacional en la necesidad de efectuar un ataque armado contra Irán. Y es un agotamiento que, al provenir de la majadería del primer ministro israelí, además repugna. No sólo porque no represente la historia del pueblo hebreo, que más allá de cierta propaganda surgida en el último tiempo, continúa siendo un ejemplo de superación y supervivencia frente a las peores atrocidades que puede cometer un ser humano.

Netanyahu llegó al gobierno producto de una reacción por parte de los votantes de Israel ante las amenazas del ex presidente iraní Mahmoud Ahmanidejab, quien a su vez fue elegido por los ciudadanos de ese país a causa del constante acoso que sufrían desde Estados Unidos. En ambos casos se trató de una respuesta natural frente a una agresión, la cual, como era lógico que ocurriera, estuvo menos guiada por un carácter reflexivo que por el instinto básico de defender la integridad física. Así, el ultimátum fue contestado con una declaración inesperada y éste más tarde con acusaciones infundadas. La inclusión de la nación persa en el llamado "eje del mal" por parte de la administración de George Bush, determinación que legitimaba una invasión, aún bajo conceptos diseñados por ese mandatario, movió a su par en el Medio Oriente a lanzar su propio escudo protector recurriendo -como es la costumbre cuando todo gira en base a aspectos puramente superficiales y elementales- a lo primero que podía echar mano, como era Israel, estratégico aliado militar en la zona del régimen estadounidense, anunciando que haría todo lo posible por borrarlo del mapa y de paso negando el holocausto. Mientras que Benjamín no quiso quedarse atrás y contraatacó ilustrando con malas copias de caricaturas de los años 1950 la supuesta cercanía que tenían los expertos en Irán de fabricar una bomba atómica de ya vaya uno a saber cuánto alcance. Insultos para allá y para acá como en las peleas colegiales, antes que los iracundos escolares lleguen a las manos.

La gravedad de este asunto es que aquí no están de por medio simples puñetazos, sino pueblos enteros e importantes arsenales de armas. Con el propósito de contestar las ofensas el discurso se torna cada vez más virulento, al extremo de que se comienza a temer de que en un determinado momento los ataques verbales ya no surtirán el efecto esperado y se deberá acudir de lleno a la agresión física. Y en estos casos abundan los ejemplos donde una palabra dicha de modo más negativo que lo aconsejable termina por generar un confuso incidente que precisamente por la cantidad de interpretaciones que puede ofrecer se transforma en el subterfugio perfecto para iniciar una acción bélica. Sin embargo, en la escalada que ahora nos atañe se ha producido un pequeño pero significativo punto de inflexión. Ahmanidejab dejó la presidencia de Irán y su sustituto es un moderado en términos tanto diplomáticos como religiosos, quien está dispuesto a disminuir el programa nuclear de su país al punto que le sugieran las potencias internacionales. En cambio, Netanyahu continúa escupiendo fanfarronadas y pretextos insostenibles en cada ocasión que se le presenta, llegando a aseverar que cuando se le presente la oportunidad de todas maneras bombardeará Irán por cuenta propia porque aún con el más concesionario de los gobernantes constituye una amenaza para su seguridad personal. Una verborrea desatada que por sí sola representa un peligro para la paz mundial. Y que insiste en repetir en los foros donde a nadie le importa, cuando las prioridades más urgentes son la crisis económica, el desastre ecológico y menos la pobreza. Menos cuando el supuesto contrincante hace rato de decidió ir por el camino del diálogo, dejando al exaltado gritando solo.

Hasta no hace mucho, el Medio Oriente se hallaba bajo el fuego cruzado de dos imbéciles que buscaban arrojarse bombas mutuamente sin importar las consecuencias. Elegidos además por sus propios pueblos. Hoy, empero, uno de esos estúpidos insufribles ha salido de escena gracias a sus mismos votantes. Queda el otro. Por ello, ciudadanos de Israel, hagan lo que corresponde y envíen a su anacrónico líder a la trastienda cuanto antes. No sea que Adonay les acabe pidiendo cuentas por haber iniciado el Armagedón.




jueves, 17 de octubre de 2013

El Tío y La Beata

Algo de calidad debe tener "El Tío", el filme que intenta relatar la biografía de Jaime Guzmán, como para antes de su estreno comercial haberse ya ganado un premio en un festival internacional. Por lo demás la propia hermana del fundador de la UDI se ha referido en términos positivos a la obra, lo cual constituye un punto de respaldo frente a los reclamos de los cercanos al asesinado político derechista, que han insistido en tratarla de infamante. O quizá, el entusiasmo de Rosario provenga del hecho de que es su hijo, un conocido actor, quien interpreta a este controvertido personaje, entregándole un curioso y morboso sentido al título de la película.

Si hay algo que personalmente me genera rechazo en los detractores de Guzmán, es su insistencia en sacar a colación su supuesta inclinación sexual homosexual. No tanto porque en ella acaben confluyendo los aspectos negativos de este personaje -que no olvidemos, fue o intentó ser el soporte intelectual de la dictadura de Pinochet-, ni porque todos los comentarios acerca de él se reduzcan a los típicos, manidos y desabridos chistes homofóbicos. Son conductas que desde luego ya debieran ser desaprobadas desde un principio. Sin embargo, el meollo del asunto es que estas bromas encuentran su motivación en la opción de vida que tomó el fundador de la UDI, cual es mantener su soltería. Son burlas que están llenas de prejuicios hacia quienes deciden renunciar al matrimonio y al emparejamiento, emitidas por personas sumidas en la ignorancia que del mismo modo que aquellos que odian a quienes exhiben una opinión política opuesta, son incapaces de comprender los diversos caminos que puede elegir un ser humano. Y de las cuales, quizá de manera inconsciente, se hace eco la película mencionada en el párrafo anterior, pues ya sabemos la connotación que ha adquirido la palabra "tío" en especial después de la serie de escándalos de pedofilia que se han suscitado al interior de establecimientos educacionales. Una situación que atañe a los clanes familiares, que suelen emplear el vocablo para aludir a un integrante que no se ha desposado y sobre el que se tejen toda clase de conjeturas.

Por otro lado, siempre he creído que el homicidio de Guzmán, perpetrado por una pandilla de extremistas izquierdistas en 1991, tuvo ciertos elementos homofóbicos o que estaban relacionados con la ya citada sospecha hacia los no vinculados. Es probable que sus asesinos hayan sido presa de ese temor infantil hacia lo extraño o desconocido, y hayan discurrido que un soltero es un tipo peligroso que debe tener algo oculto. O que se envalentonasen imaginando que alguien que no había formado una familia era un blanco fácil por no contar con gente alrededor que le sirviera de escudo. También, que se hubiesen sentido parte de una labor mesiánica, no por ultimar a un visible colaborador de la dictadura, sino a un sujeto que con su sola conducta subvertía el modo de actuar comunitario, en especial en un tema tan delicado como las relaciones amorosas. En tal sentido, quienes lo ametrallaron contaban con una visión moral tan estrecha como la del más patológico de los reaccionarios, ya que mientras éstos se escandalizan por quienes le faltan el respeto a los valores tradicionales, aquellos tienden a sancionar ciertos comportamientos tachándolos de antisociales. Lo cierto es que en la mentalidad de la época, independiente de su signo político, un varón que no se casa a los cuarenta y cinco años era un paria con problemas cerebrales y de seguro que quienes cometieron ese absurdo magnicidio creyeron que no los iban a perseguir porque se cargaban a un individuo raro, y ésos siempre generan dudas.

Y algo de aquello existió. Estoy seguro que las circunstancias habrían sido mucho más difíciles, para sus autores y el resto de la sociedad, si la víctima hubiese sido un dirigente de la UDI casado y con hijos. Además de que Guzmán siempre fue objeto de burlas entre sus propios pares por su soltería. De idéntico modo que un libertino sexual resulta un dolor de cabeza para los conservadores porque lo imaginan seduciendo a sus mujeres, un militante derechista que ha permanecido sin casarse en una situación de total coherencia constituye una muestra de que esta gente puede ser consecuente y no es hipócrita. Tal vez ahí esté la causa del asesinato de Jaime y no su colaboración con la dictadura.

miércoles, 2 de octubre de 2013

El Final del Grupo De Los Diez

Una ironía muy cruel que se ha suscitado tras el suicidio de Odlanier Mena es que él mismo acabó por ser la última víctima de este integrante de la Caravana de la Muerte que por acompañar en sus tropelías a Sergio Arellano Stark fue premiado con el hito histórico de haber sido designado el primer director de la CNI. Un abusador de los derechos humanos que además se auto eliminó al igual que Allende, con una de sus tantas pistolas de colección las cuales, al menos en otra época, de seguro lo retrotraían al orgullo de formar parte de aquellos prohombres que "salvaron a Chile del cáncer marxista". Imposible no continuar con el humor negro, al comparar este acto con lo obrado por el "compañero presidente" quien, entre las humaredas que cubrían el palacio de gobierno, lo último que vio en vida fue el cañón de la ametralladora que le obsequió Fidel Castro.

Por su parte, a quienes aún defienden de modo público la dictadura militar -porque muchos que hoy rasgan vestiduras aseguraron su posición gracias a los servicios que prestaron en aquellos años, y en consecuencia tratan de que todas las aberraciones que se formaron en dicho periodo, y que garantizan su solvencia económica, se mantengan-, este acontecimiento les ha servido para reclamar en contra de la situación de los que ellos denominan "soldados presos políticos". En esta coyuntura, con un elemento dramático adicional, puesto que el coronel Mena se perforó la sien en respuesta por el cierre del penal Cordillera, el cual debía habitar de lunes a viernes a causa de fechorías, y el traslado tanto de él como de los otros nueve recursos a Punta Peuco, una prisión donde la piscina es más pequeña, hay una cancha de tenis menos y existe un menor número de hectáreas de esparcimiento. De seguro que la aflicción del condenado suicidado se tornó insostenible cuando se enteró de que debía mudarse a un recinto sito treinta kilómetros al norte de Santiago, y que sus familiares se verían obligados a gastar más dinero en bencina para llevarlo a casa en sus salidas dominicales, unos encuentros que además tendrían una hora de reducción.

Porque la verdad sea dicha, ese palacete que era el penal Cordillera estaba hecho para que sus residentes no se aquejaran. Para empezar era en realidad un patio trasero del Comando de Telecomunicaciones, una dependencia del ejército donde siempre iban los militares cuando un juez les osaba seguir un proceso por los abusos cometidos en los años 1970- 1980. Todo el sector era un barrio castrense, con atención garantizada en el Hospital Militar, distante a una cuadra, y a pocos metros de las residencias de los reos más conocidos, entre ellos Manuel Contreras. Además de tratarse de una cárcel creada durante una legislatura socialdemócrata especialmente para el infame "Mamo" luego de que recibiera sus primeras condenas por las desapariciones forzadas que ordenó siendo principal cabeza de la DINA. El tipo contaba con una apreciable cabaña para él solo, con televisión por satélite, ducha con agua caliente, kinesiólogo, enfermera, paramédico y cuatro gendarmes que más que custodiarlo le hacían arrumacos. Todo lo cual -en otra de las crueles ironías que han desencadenado este caso- perdió tanto para su persona como para el resto de los reclusos cuando solicitó una entrevista y habló más de la cuenta, como miente insultando y calumniando a sus víctimas. Factor clave que motivó la drástica decisión de Mena, quien por su lado también había hecho públicos los disensos que sostenía en la misma prisión con este oscuro personaje.

Ahora todos a dormir en Punta Peuco, otro penal que fue creado como consecuencia de las atrocidades cometidas por Contreras, en esa ocasión el asesinato de Orlando Letelier. Nueve inquilinos que deberán compartir con los residentes habituales los sitios de esparcimiento. Dicen que se tienen disputas de hace años y que algunos intentarán saldarlas. Al menos podrán experimentar el miedo a la venganza, uno de los principales dolores de cabeza que deben sufrir los delincuentes que ingresan a una cárcel común. Y las canchas de tenis y la piscina podrían ser las primeras manzanas de la discordia.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Rasgando las Vestiduras Químicas

El incidente ocurrido hace unas semanas en Siria, en donde cientos de personas murieron producto de emanaciones de gas sarín, al parecer en un ataque provocado, en el marco de la guerra civil que lleva tres años desangrando a aquel país, amenazó con abrir la caja de Pandora respecto a una intervención militar internacional. Iniciativa, como es costumbre, impulsada por las autoridades políticas de Estados Unidos, quienes una vez más pretendían utilizar como chivo expiatorio a un gobierno que ha disentido de manera sistemática y sostenida en el tiempo de los planes expansivos del gigante de América del Norte, con el propósito de recordar a la humanidad que las llamadas armas químicas están prohibidas desde la década de 1980.

El empleo de esta clase de arsenal ha sido la piedra de tope desde entonces. En un conflicto determinado, las facciones tienen libertad para cometer masacres masivas, pulverizar ciudades enteras, utilizar a niños como soldados o efectuar las peores formas de abusos sexuales. Sin embargo, si a un líder de cualquiera de los bandos siquiera se le pasa por la mente la idea de sacar ventaja mediante las vilipendiadas armas químicas, entonces que sus partidarios empiecen a redactar su obituario ya que todos los actores posibles correrán a aniquilarlo, para así demostrar que la comunidad internacional siempre se inclinará por la paz y que los gobernantes del mundo son capaces de ir más allá de los lamentos frente al televisor. Lo había señalado hace unos meses el propio presidente de Estados Unidos: si las autoridades sirias se valían de los gases tóxicos para contrarrestar a los rebeldes integristas islámicos, dicha determinación significaba el traspaso del límite que separaba la condena verbal del uso de la fuerza bélica. Fue por lo demás la excusa que hace algunos años la misma potencia norteamericana citó para justificar la invasión a Irak. Ahora, todas las pruebas han indicado que fueron los insurgentes quienes en realidad organizaron este ataque. Pero es preciso repetirlo y recalcarlo: no se debe desaprovechar una excelente oportunidad de demostrar que estamos en el siglo XXI donde tenemos la tecnología y la conciencia suficientes para resolver los disensos mediante guerras humanitarias y no del modo primitivo en que lo hacían nuestros ancestros.

No obstante además cabe una reflexión. ¿Cuál habrá sido la motivación oculta, y por lo mismo principal, que impulsó a las grandes potencias a, en su momento, proscribir las armas químicas, así como los misiles de corto y medio alcance? Porque los países del primer mundo, hasta entonces, las habían empleado de manera indiscriminada en cada ocasión que se les presentó, y al respecto baste recordar los estragos que el propio ejército norteamericano cometió en Vietnam con el napalm y el agente naranja. Quizá la respuesta esté en la facilidad conque tales instrumentos se pueden fabricar, incluso en una cocina ordinaria con todos los insumos que se espera se hallen allí. No por nada les llamaban "la bomba atómica de los pobres". Sólo se requiere dominar la técnica de producción, algo para lo cual suele ser necesaria solamente la participación de un cerebro con suficientes habilidades en el campo de la ciencia en general y de las moléculas en particular. Condiciones que pueden suscitarse en cualquier territorio del orbe. Lo que era evidente en la década de 1980. Raya para la suma: una nación carente de los recursos esenciales para adquirir material bélico sofisticado empero estaba preparada para enfrentar a un enemigo bastante más poderoso y darle su correspondiente escarmiento. En conclusión, la campaña contra los gases no fue sino un intento desesperado de los grandes para conservar su posición. Que debemos admitirlo, les resultó.

Es cierto que las armas químicas pueden ser útiles para efectuar genocidios masivos, y que varias de ellas generan muertes especialmente lentas y dolorosas, mientras otras ocasionan daños colaterales más dañinos que el mismo objetivo contra el que se planeaba usarlas. Pero el interés de los líderes mundiales por erradicarlas no es el que ellos dan a conocer a través de los medios masivos de prensa. De otra manera dejarían, por ejemplo, de permitir la fabricación y el almacenamiento de ojivas nucleares, que pululan por el planeta, y desde las que se extraen subproductos empleados en conflictos recientes como las bombas de uranio que los propios militares de Estados Unidos han lanzado en países que han bombardeado, como la ex Yugoslavia, donde hay informes fidedignos del aumento en los casos de cáncer. La "guerra humanitaria" no es sino un eufemismo que se cae por su propio peso, y cuya única consecuencia plausible es una expresión de sonrisa irónica que apenas esconde la sensación de vergüenza ajena.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Las Culpas Actuales del Poder Judicial

No se debe descartar de plano la reciente declaración emitida por los integrantes de la Asociación de Magistrados, en la que piden perdón por la conducta de quienes formaban parte del poder judicial durante la década de los años setenta, donde el grueso de sus personeros se negaron a investigar las diversas denuncias de secuestros y violaciones a los derechos humanos llevadas adelante por los agentes de la dictadura militar. Es verdad que esta intervención tiene mucho de oportunismo, y por supuesto que sus firmantes se han aprovechado de una coyuntura en donde confluyen hechos bastante simbólicos, como la conmemoración del cuadragésimo aniversario del golpe de Estado y los gestos públicos de arrepentimiento -más formales que otra cosa- de dirigentes políticos que fueron protagonistas en aquella época. Sin embargo, lo efectuado por la gremial de jueces cuando menos se puede erigir como una conducta ejemplar capaz a largo plazo de meter presión en otras instancias relacionadas con las cortes.

La principal debilidad de esta declaración, aparte de las mencionadas sospechas acerca de su oportunismo, fundadas por lo demás, radica precisamente en el hecho de que se trata de la opinión de un organismo colegiado, y que no pretende representar a las instancias más legales y constitucionales del poder judicial, entre ellas la Corte Suprema, donde algunos de sus componentes expusieron las conductas más vergonzosas posibles durante los años difíciles. También le juega en contra un elemento que ha sido citado en los distintos debates, cual es que pocos de los firmantes de este documento impartían justicia cuando los familiares de los detenidos desaparecidos acudían a los tribunales con el propósito de indagar el paradero de sus seres queridos, corriendo el riesgo estas palabras de tornarse la relajada visión del analista que mira la batalla desde fuera. Finalmente, otro factor a considerar es que tanto los magistrados que hoy rasgan vestiduras como aquellos que en el pasado no actuaron conforme a sus cargos, pertenecen al antiguo sistema jurídico, enviado a la trastienda tras las reformas de 1997. Por lo que estamos hablando de una estructura que, con la totalidad de sus miembros, recibió ya su castigo definitivo siendo reconocida por todos como ineficiente (no producto de este tema, pero hacia el cual igualmente se puede extrapolar). Eso, en la práctica, significa que cualquier acto de contrición que sus representantes ejerzan tiene escasa repercusión real y por ende mínima validez, tanto por pertenecer a un organigrama que ya no está vigente, y que luego cuenta con un peso casi nulo, o porque sus agujeros ya han sido identificados y a causa de ello el edificio completo ha sido despachado a mejor vida.

De lo anterior incluso se puede concluir que estos magistrados, integrantes de un sistema anacrónico, dado que han perdido buena parte de sus responsabilidades sienten una mayor libertad para hablar de determinados temas y emitir opiniones que en otro contexto habrían sido imposibles siquiera de imaginar. En tal sentido, es interesante analizar lo que está sucediendo en la actualidad con el aparato judicial surgido tras la mencionada reforma de 1997, donde a poco andar nos encontramos con anomalías casi tan aberrantes como las tropelías cometidas por ciertos jueces en la década de 1970. Fiscales y demás componentes del ministerio público que parecen estar más interesado en servirse antes que servir. Que ocupan la casi totalidad de su tiempo en casos extravagantes o donde se hallan involucrados reconocidas personas del espectáculo -que son muy famosos, pero carecen de poder político o económico-, mientras al resto simplemente le deniegan justicia. Que sin contar con una sola prueba concluyente decretan la prisión preventiva de un pobre diablo sólo porque se trata de un proceso con alto impacto mediático que les permite ganar cámaras y de paso apaciguar a los ciudadanos pedestres que desean un culpable sentado en el banquillo. Por cierto, dos de cada tres encartados en la actualidad finalmente son declarados inocentes. Eso además de las persecuciones sustentadas en prejuicios sociales o de comportamientos rayanos en la corrupción, como el constante acoso contra las comunidades mapuches, en donde parece que se obra por un mandato superior interesado, o en base a la obtención de una suculenta prebenda.

Son esos integrantes del renovado poder judicial los que deben ser objeto de la vigilancia pública. Los otros ya no cuentan con poder, y sus declaraciones, a despecho del aporte que pueden significar, incluso podrían servir como mecanismo de desviación respecto de delitos que al igual que en el pasado son cometidos por miembros del Estado que usan sus facultades en beneficio propio y de quienes les dan las órdenes. No esperemos que en cuarenta o cincuenta años más los sustitutos de estos fiscales sinvergüenzas y serviles lleven adelante una operación de limpieza pidiendo perdón por horrores que se están cometiendo mientras ustedes leen este artículo y todos estamos confiados de que disfrutamos de las bondades de un sistema democrático.